EL CAMINO DEL LIBERTARIO, por JAVIER MILEI
Javier Gerardo Milei, una figura que ha irrumpido con fuerza en el panorama político y cultural de Argentina, nació el 22 de octubre de 1970 en Buenos Aires, en el seno de una familia de clase media. Hijo de un conductor de autobuses, Norberto Milei, y de una ama de casa, Alicia Luján Lucich, su infancia no estuvo exenta de tensiones: él mismo ha narrado episodios de maltrato físico y emocional por parte de su padre, algo que marcó su carácter rebelde y su rechazo a las figuras de autoridad impuestas. Desde joven, mostró una personalidad intensa y multifacética. En su adolescencia, jugó como arquero en las inferiores del club Chacarita Juniors, soñando con una carrera futbolística, pero abandonó ese camino para dedicarse al estudio de la economía, una disciplina que lo apasionó tras descubrir las obras de economistas liberales como Ludwig von Mises y Friedrich Hayek. Se graduó en Economía por la Universidad de Belgrano y completó posgrados en el Instituto de Desarrollo Económico y Social (IDES) y en la Universidad Torcuato Di Tella, además de recibir un doctorado honoris causa por la Escuela Superior de Economía y Administración de Empresas (ESEADE).
La carrera profesional de Milei antes de la política fue diversa y prolífica. Durante más de quince años trabajó como economista jefe en la empresa Corporación América, bajo la tutela del magnate Eduardo Eurnekian, y ocupó roles destacados en firmas como Máxima AFJP, Estudio Broda y HSBC, además de desempeñarse como consultor para el Centro Internacional para la Resolución de Disputas sobre Inversiones. Paralelamente, se consolidó como un académico prolífico, impartiendo clases de macroeconomía, microeconomía y matemáticas para economistas en universidades argentinas y extranjeras durante más de dos décadas. Su producción intelectual incluye nueve libros y más de cincuenta artículos académicos, lo que le valió ser reconocido por la Universidad Johns Hopkins como el segundo economista más influyente en países de habla hispana y Estados Unidos. Sin embargo, su salto a la fama llegó a través de los medios: sus apariciones en televisión y radio, con un estilo polémico y directo, lo convirtieron en una figura pública conocida por sus diatribas contra lo que él llama “la casta política” y su defensa apasionada del liberalismo libertario.
Milei irrumpió en la política argentina en 2021, cuando fundó el partido La Libertad Avanza y se postuló como diputado nacional por la Ciudad de Buenos Aires. Su campaña, basada en un discurso antisistema y propuestas radicales como la dolarización de la economía y la eliminación del Banco Central, captó el descontento de una sociedad hastiada por la inflación crónica y la corrupción. Con un 17% de los votos, logró un escaño en el Congreso, convirtiéndose en el primer liberal libertario en alcanzar tal posición en Argentina, un hito que lo diferenció de otros líderes liberales históricos por su enfoque ideológico puro y su rechazo visceral al estado interventor. En 2023, su ascenso culminó con su elección como presidente de Argentina, un logro que lo posicionó como una figura histórica: el primer mandatario mundial en declararse abiertamente liberal-libertario. Desde entonces, Milei ha seguido siendo un personaje controvertido, admirado por sus seguidores como un defensor de la libertad y criticado por sus detractores por su estilo confrontacional y sus posturas extremas.
El camino del libertario, publicado en 2022 por Editorial Planeta y reeditado en ediciones posteriores tras su ascenso a la presidencia, es una obra que encapsula la esencia de Javier Milei como pensador, político y ser humano. Este libro, que el propio autor describe como su “Enciclopedia Milei definitiva”, se divide en tres actos que reflejan su trayectoria: una autobiografía que recorre su vida hasta su ingreso en la política, una selección de textos económicos que destilan su ideología liberal-libertaria, y una recopilación de discursos y reflexiones de su primer año como diputado. Más que un simple relato cronológico, la obra es un testimonio vibrante de cómo Milei transformó su pasión por las ideas de la libertad en una revolución política que sacudió los cimientos de Argentina. Escrito con una mezcla de fervor ideológico, anécdotas personales y análisis técnico, el libro no solo busca narrar su historia, sino también inspirar a quienes comparten su visión y desafiar a quienes la rechazan.
La primera parte del libro es un viaje íntimo a través de la vida de Milei, desde su infancia en el barrio porteño de Villa Devoto hasta su ingreso al Congreso. Comienza con recuerdos de una niñez difícil, donde el autor no escatima en describir las tensiones familiares y el bullying que sufrió en la escuela, experiencias que forjaron su carácter independiente y su rechazo a la autoridad impuesta. Relata cómo su interés por la economía nació en los años ochenta, en medio de la hiperinflación argentina, cuando entendió que las políticas estatales eran responsables del sufrimiento económico de su país. Esta epifanía lo llevó a devorar textos de la Escuela Austríaca, cuyos principios —el mercado libre, la propiedad privada y la mínima intervención estatal— se convirtieron en su brújula intelectual. Milei también comparte detalles de su vida personal: su amor por el rock, su devoción por sus perros —a quienes considera sus “hijos de cuatro patas”— y su relación con su hermana Karina, una figura clave en su vida y carrera política. Esta sección no solo humaniza al polémico economista, sino que ofrece una ventana a las motivaciones detrás de su cruzada libertaria.
El segundo acto del libro se adentra en el corazón de las ideas económicas de Milei, presentando una selección de sus textos más preciados sobre el liberalismo y el anarcocapitalismo. Aquí, el autor despliega su erudición para explicar conceptos complejos con una claridad que lo ha hecho famoso. Critica ferozmente el intervencionismo estatal, al que compara con una “réplica moderna de la esclavitud”, y defiende la dolarización como solución a la inflación endémica de Argentina. Con un tono apasionado, argumenta que el Banco Central es una “máquina de fabricar pobreza” y propone su eliminación como paso esencial para liberar a los ciudadanos del yugo económico. Aunque esta parte puede resultar técnica para algunos lectores —con referencias a ecuaciones y teorías de economistas como Hayek y Rothbard—, Milei se esfuerza por hacerla accesible, usando analogías y ejemplos concretos de la realidad argentina. Su objetivo es pedagógico: no solo exponer su visión, sino convencer al lector de que el liberalismo puro es la única salida viable para un país en crisis.
El tercer acto recopila discursos e intervenciones de su primer año como diputado, un período que marcó su transición de economista mediático a líder político. Aquí, el lector encuentra al Milei más combativo, aquel que en el Congreso arremetió contra la “casta política” con frases como “son todos unos chorros” y defendió propuestas radicales que generaron tanto aplausos como escándalo. Relata cómo su llegada a la Cámara de Diputados en 2021, con el apoyo de jóvenes y clases medias desencantadas, fue un punto de inflexión para el movimiento libertario en Argentina. Estos textos, pulidos para el libro, muestran su habilidad para captar el pulso de una sociedad agotada por décadas de promesas incumplidas. También reflexiona sobre su evolución ideológica, desde un liberal clásico influenciado por su formación académica hasta un anarcocapitalista convencido de que el estado es inherentemente opresivo. Esta sección es un grito de guerra, pero también un ejercicio de introspección, donde Milei se pregunta cómo sus ideas personales se convirtieron en un fenómeno colectivo.
A lo largo de la obra, Milei no solo narra su camino, sino que lo imbuye de un tono anímico que oscila entre la furia y la esperanza. Su prosa es directa y apasionada, con momentos de lirismo cuando habla de la libertad como “la causa más importante de todas”. Critica sin piedad a los políticos tradicionales, a quienes acusa de perpetuar una “religión del estado” a través de la educación pública y las políticas populistas, y exalta a los jóvenes como la fuerza rebelde que abrazó su mensaje. Aunque el libro tiene altibajos —la primera parte es más cálida y personal, mientras que la segunda puede ser densa para quienes no estén familiarizados con la economía—, su fuerza radica en su autenticidad. Milei no busca agradar a todos; escribe para quienes, como él, ven en el liberalismo una revolución ética y práctica.
Desde un punto de vista didáctico, El camino del libertario es una introducción accesible al pensamiento libertario en un contexto latinoamericano. Milei explica conceptos como el libre mercado, la propiedad privada y el rechazo al colectivismo con ejemplos concretos de la historia argentina, desde el modelo agroexportador del siglo XIX hasta las crisis del siglo XX. Su análisis económico, aunque a veces teórico y carente de soluciones empíricas detalladas, invita al lector a cuestionar el status quo. También ofrece una crítica cultural, argumentando que el liberalismo perdió la “batalla cultural” en Argentina frente al peronismo y el socialismo, y que su misión es revertir esa derrota. Esta dimensión pedagógica se combina con un tono emocional que hace del libro una experiencia viva: Milei no solo enseña, sino que contagia su indignación y su fe en un futuro diferente.
El cierre del libro es un reflejo de su autor: no hay conclusiones suaves ni compromisos. Milei reafirma su compromiso con la libertad, declarando que su popularidad nació de defenderla “a capa y espada”. Reflexiona sobre cómo su vida, desde una infancia complicada hasta la cima de la política argentina, ha sido un camino hacia esa causa. Para él, ser libertario no es solo una postura económica, sino una forma de vida que exige valentía frente a un sistema opresivo. Aunque algunos lectores pueden encontrar su radicalismo ingenuo o polarizante, otros verán en él una inspiración para desafiar las estructuras que limitan la libertad individual.
En términos literarios, El camino del libertario no es una obra de gran sofisticación estilística, pero su impacto reside en su sinceridad y su capacidad para emocionar. La prosa de Milei es conversacional, con ecos de sus intervenciones televisivas, y está salpicada de frases memorables como “viva la libertad, carajo”, que se han convertido en un grito de guerra para sus seguidores. Para el lector actual, el libro es tanto un documento histórico como una declaración de principios, un retrato de un hombre que, para bien o para mal, ha cambiado el rumbo de Argentina. Es, en esencia, la historia de cómo un economista outsider se convirtió en el símbolo de una rebelión contra lo establecido, llevando las ideas libertarias al centro del debate público con una pasión que sigue resonando.
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