Don Gil de las calzas verdes es una comedia de intriga y enredo escrita por Tirso de Molina, uno de los más destacados dramaturgos del Siglo de Oro español. La obra se publicó por primera vez en 1635, en la Cuarta parte de las comedias del Maestro Tirso de Molina editadas por Francisco Lucas de Ávila, sobrino de Tirso. Sin embargo, se sabe que fue estrenada en Toledo, en el Mesón de la Fruta, en julio de 1615, por parte de la compañía de Pedro de Valdés. La trama gira en torno a las peripecias de doña Juana, una joven de Valladolid que se disfraza de hombre para vengarse de don Martín, su amante infiel que la ha abandonado para casarse con doña Inés, una rica heredera de Madrid. Doña Juana adopta el nombre de don Gil, el mismo que usa don Martín para engañar a doña Inés y a su padre, don Pedro. Así, doña Juana se hace pasar por el verdadero don Gil y enamora a doña Inés, provocando la confusión y los celos de don Martín y de don Juan, el antiguo pretendiente de doña Inés. Además, doña Juana se hace amiga de doña Inés bajo el nombre de doña Elvira, y compite con su prima, doña Clara, por el amor de don Gil. La obra está llena de situaciones cómicas, equívocos, engaños y enredos, que se resuelven al final con la revelación de la verdadera identidad de doña Juana y el castigo de don Martín.
La obra pertenece al género de la comedia de capa y espada, que se caracteriza por presentar conflictos amorosos entre personajes nobles o cortesanos, ambientados en el siglo XVII y con un tono festivo y humorístico. El tema principal es el honor, entendido como la reputación social y la fidelidad conyugal o amorosa. El honor se ve amenazado por las burlas, los engaños y las infidelidades de los personajes, que recurren al disfraz, al fingimiento y a la mentira para conseguir sus fines. El honor se restablece al final con el reconocimiento de la verdad y la imposición de la justicia. La obra también reflexiona sobre el papel de la mujer en la sociedad patriarcal del siglo XVII, que le impone una serie de normas y limitaciones que coartan su libertad y su personalidad. Doña Juana rompe con esos moldes y se rebela contra el abuso y el desprecio de los hombres, mostrando una inteligencia, una valentía y una astucia superiores a las de ellos. Doña Juana es un ejemplo de mujer fuerte e independiente que lucha por su dignidad y su amor.
Tirso de Molina fue el seudónimo literario de fray Gabriel Téllez, un religioso mercedario que nació en Madrid en 1579 y murió en Almazán (Soria) en 1648. Fue un prolífico autor teatral que escribió cerca de cuatrocientas comedias, aunque solo se conservan unas sesenta. Se le considera el creador del mito de don Juan en El burlador de Sevilla, una obra que plantea el tema del libertino castigado por la justicia divina. También cultivó otros géneros como la comedia histórica, la comedia hagiográfica, la comedia palatina y la comedia de capa y espada. Entre sus obras más famosas se encuentran El condenado por desconfiado, La prudencia en la mujer, La dama del olivar y La santa Juana. Tirso fue un maestro del arte dramático, que supo crear personajes complejos y profundos, especialmente femeninos, y que combinó con maestría el humor y la gracia con la reflexión moral y religiosa.
Tirso fue también poeta, narrador e historiador. Escribió poemas líricos, religiosos y burlescos, que se recogen en diversas antologías. También compuso novelas cortas, que se incluyen en sus misceláneas Deleytar aprovechando (1635) y Los cigarrales de Toledo (1624). Estas obras son colecciones de textos de diversos géneros (poesía, prosa, teatro) que se entrelazan con una narración marco que sitúa a los personajes en un lugar y un tiempo determinados. En el caso de Los cigarrales de Toledo, el lugar es un cigarral (finca de recreo) y el tiempo es una tarde de verano. Allí se reúnen unos amigos que cuentan historias y representan comedias para entretenerse. En el caso de Deleytar aprovechando, el lugar es un convento y el tiempo es la Cuaresma. Allí se congregan unos religiosos que escuchan sermones y leen textos edificantes para instruirse. Estas obras muestran la variedad y la riqueza de la producción literaria de Tirso, así como su capacidad para adaptarse a diferentes públicos y circunstancias.
Tirso fue también cronista general de la Orden de la Merced, para la que escribió la Historia general de la Orden de Nuestra Señora de las Mercedes (1639), una obra que recoge la historia y las hazañas de los mercedarios desde su fundación hasta el siglo XVII. Tirso se basó en fuentes documentales y testimoniales, pero también introdujo elementos legendarios y fantásticos para exaltar la gloria de su orden. La obra tiene un valor histórico, pero también literario, pues muestra el talento narrativo y el estilo elegante y culto de Tirso.
Tirso fue un escritor que supo armonizar su vocación religiosa con su pasión por el teatro y la literatura. Fue un hombre culto, viajero y observador, que conoció tanto la realidad del Viejo como del Nuevo Mundo. Fue un creador original e innovador, que aportó al teatro español personajes inolvidables, situaciones ingeniosas y diálogos brillantes. Fue un artista que reflejó en sus obras los valores, los conflictos y las contradicciones de su época, pero también los sentimientos universales del ser humano.


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