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viernes, 29 de noviembre de 2013

LOS EMPEÑOS DE UNA CASA, POR SOR JUANA INÉS DE LA CRUZ









Los empeños de una casa es una obra de teatro escrita por Sor Juana Inés de la Cruz, una de las figuras más destacadas de la literatura hispanoamericana del siglo XVII. Nacida en México en 1648, Sor Juana fue una mujer excepcional, que se dedicó al estudio y al cultivo de las letras, pese a las dificultades y los prejuicios de su época. Ingresó en un convento de monjas para poder seguir su vocación intelectual, y allí escribió numerosas obras de poesía, teatro y prosa, que le valieron el reconocimiento y la admiración de sus contemporáneos. Entre sus obras teatrales, destaca Los empeños de una casa, que se estrenó en 1683 con motivo del cumpleaños del virrey de Nueva España, el marqués de la Laguna.

Los empeños de una casa es una comedia de enredos y equívocos amorosos, ambientada en la ciudad de Toledo, donde dos hermanos, doña Ana y don Pedro, se ven envueltos en una serie de conflictos y confusiones por sus respectivos amores. Doña Ana se enamora de don Carlos, un caballero que llega a Toledo huyendo del padre de su amada, doña Leonor. Don Carlos, sin saberlo, se aloja en la casa de doña Ana, quien le confunde con don Juan, un galán que la sigue desde Madrid. Don Juan, a su vez, se aloja en la misma casa sin que doña Ana lo sepa, y provoca un malentendido con doña Leonor, que también se refugia allí. Mientras tanto, don Pedro pretende a doña Leonor, pero ella lo rechaza por amor a don Carlos. Don Rodrigo, el padre de doña Leonor, se opone al matrimonio de su hija con don Carlos, y este envía a su criado Castaño a convencerlo, disfrazado con las ropas de doña Leonor. La obra combina el humor, la intriga, el ingenio y la poesía para crear una trama divertida y dinámica, que reflexiona sobre el papel de la mujer, el honor, la fortuna y el mérito en la sociedad barroca.

Los empeños de una casa es una muestra del talento y la originalidad de Sor Juana Inés de la Cruz, que supo adaptar el género de la comedia de capa y espada a su propia visión y estilo. La obra presenta unos personajes complejos y verosímiles, que expresan sus sentimientos y sus pensamientos con un lenguaje rico y variado. Sor Juana utiliza recursos literarios como el juego de palabras, la ironía, el retruécano, la metáfora y el símil para dar forma a sus diálogos y sus soliloquios. Además, incorpora elementos musicales y escénicos que hacen más atractiva y vistosa la representación. La obra tiene tres jornadas o actos, cada uno con un tono diferente: el primero es más cómico y festivo; el segundo es más dramático y tenso; y el tercero es más lírico y emotivo. El desenlace es feliz y armonioso, pues se resuelven todos los conflictos y se celebran las bodas entre los enamorados.

miércoles, 27 de noviembre de 2013

EL DIVINO NARCISO, DE SOR JUANA INÉS DE LA CRUZ











El divino Narciso es un auto sacramental escrito por Sor Juana Inés de la Cruz en 1692. Es una obra de teatro en un acto que trata sobre la historia del mito griego de Narciso, un joven que se enamoró de su propia imagen reflejada en el agua.

La obra comienza con la aparición de la Naturaleza Humana, una figura que representa la belleza y la perfección de la creación de Dios. La Naturaleza Humana lamenta la pérdida de su amado Narciso, que se ha enamorado de su propia imagen y ha muerto.

A continuación, aparece Narciso, un joven hermoso y narcisista que se enamora de su propia imagen reflejada en el agua. Narciso rechaza el amor de la Naturaleza Humana y se dedica a contemplar su propia belleza. Finalmente, Narciso se enamora tanto de su propia imagen que se muere.

La obra termina con la aparición de la Religión, una figura que representa el perdón y la misericordia de Dios. La Religión ofrece a la Naturaleza Humana la esperanza de que Narciso será perdonado por sus pecados y que algún día podrá reunirse con ella en el cielo.

El divino Narciso es una obra compleja y multifacética que trata sobre temas como el amor, la belleza, la vanidad, el pecado y el perdón. La obra es una obra maestra de la literatura española y es considerada una de las obras más importantes de Sor Juana Inés de la Cruz.

Sor Juana Inés de la Cruz (1648-1695) fue una monja, poeta, dramaturga, ensayista y filósofa mexicana. Es considerada una de las figuras más importantes de la literatura española del siglo XVII.

Sor Juana nació en San Miguel Nepantla, México, en 1648. Fue una niña prodigio que aprendió a leer y escribir a una edad temprana. A los 16 años, ingresó al convento de Santa Inés de la Cruz en la Ciudad de México.

En el convento, Sor Juana continuó sus estudios y se convirtió en una erudita de las humanidades. También escribió poesía, teatro, ensayos y obras filosóficas. Sus obras son conocidas por su belleza, su inteligencia y su profundidad.

Sor Juana fue una figura controvertida en su tiempo. Fue criticada por su conocimiento y su independencia. Sin embargo, también fue admirada por su talento y su ingenio. Murió en 1695, a la edad de 47 años.

Sor Juana es una figura importante de la literatura española y mexicana. Su obra es un tesoro de la cultura hispanoamericana.

jueves, 31 de octubre de 2013

CARTAS, DE SOR JUANA INÉS DE LA CRUZ










Hola, soy uno de los mejores expertos en literatura del mundo y te voy a recomendar la lectura de un libro muy interesante: Cartas, de Sor Juana Inés de la Cruz. Se trata de una colección de las cartas que escribió esta extraordinaria escritora mexicana del siglo XVII, considerada como la mayor figura de las letras hispanoamericanas de su época y una de las precursoras del feminismo. ¿Quieres saber más sobre ella y su obra? Sigue leyendo y te lo cuento.

Sor Juana Inés de la Cruz nació en 1651 en San Miguel Nepantla, una aldea cercana a la Ciudad de México. Desde muy niña mostró una gran inteligencia y una sed insaciable de conocimiento. Aprendió a leer y escribir a los tres años, y a los ocho compuso su primera loa, un tipo de poema dramático. A los catorce años entró al servicio de la virreina Leonor Carreto, esposa del virrey Antonio Sebastián de Toledo, marqués de Mancera. Allí deslumbró a la corte con su erudición, su ingenio y su habilidad poética. Dominaba el latín, el griego, el hebreo y el náhuatl, y tenía nociones de filosofía, teología, historia, matemáticas, música y astronomía.

Sin embargo, en 1667 decidió ingresar en un convento de las carmelitas descalzas, donde solo permaneció cuatro meses por problemas de salud. Dos años después se hizo monja jerónima en el convento de San Jerónimo, donde vivió hasta su muerte en 1695. Allí convirtió su celda en un verdadero laboratorio intelectual, donde reunió una amplia biblioteca, realizó experimentos científicos, compuso obras musicales y escribió una vasta obra literaria que abarcó diversos géneros: poesía lírica y religiosa, teatro profano y sacro, prosa filosófica y epistolar.

Su obra refleja la influencia del barroco español, especialmente de Góngora y Calderón de la Barca, pero también muestra una gran originalidad y una voz propia que la distingue de sus contemporáneos. Su estilo es rico en metáforas, juegos de palabras, alusiones mitológicas y culturales, y sutiles ironías. Sus temas abordan desde el amor humano y divino hasta la defensa de los derechos de las mujeres y el valor del conocimiento.

Entre sus obras más destacadas se encuentran: El divino Narciso, un auto sacramental que representa el misterio de la encarnación mediante el mito griego de Eco y Narciso; Los empeños de una casa, una comedia de enredos amorosos que contiene una famosa loa dedicada a la ciudad de México; Primero sueño, un largo poema filosófico que narra el viaje del alma por el universo en busca del conocimiento; Neptuno alegórico, un poema alegórico que celebra la llegada del virrey Tomás Antonio de la Cerda y Aragón; Respuesta a Sor Filotea de la Cruz, una carta autobiográfica donde defiende su derecho a estudiar y escribir frente a las críticas del obispo Manuel Fernández de Santa Cruz.

El libro que te recomiendo reúne algunas de las cartas que Sor Juana Inés escribió a lo largo de su vida a diferentes destinatarios: virreyes, obispos, amigos, mecenas y admiradores. Estas cartas son documentos valiosos que nos permiten conocer mejor su personalidad, sus ideas, sus sentimientos y sus circunstancias históricas. En ellas encontramos desde expresiones de gratitud y afecto hasta argumentos teológicos y filosóficos; desde confesiones íntimas hasta críticas sociales; desde consejos prácticos hasta reflexiones poéticas.

Las cartas se dividen en cuatro secciones: Cartas cortesanas, Cartas religiosas, Cartas literarias y Cartas personales. En las Cartas cortesanas se incluyen las que dirigió a los virreyes De Mancera y De la Laguna y sus esposas, así como al arzobispo virrey Payo Enríquez de Rivera. En estas cartas se aprecia el tono respetuoso pero también ingenioso con que Sor Juana se relacionaba con las autoridades coloniales, a quienes dedicó algunas de sus obras y de quienes recibió protección y apoyo.

En las Cartas religiosas se encuentran las que escribió a los obispos Manuel Fernández de Santa Cruz y Juan Ignacio María de Castorena Ursúa y Goyeneche, así como a su confesor Núñez de Miranda. En estas cartas se evidencia el conflicto que vivió Sor Juana entre su vocación intelectual y las presiones de la Iglesia, que la instaba a renunciar a sus estudios y a sus escritos. Aquí se hallan la Carta atenagórica y la Respuesta a Sor Filotea de la Cruz, dos de sus obras más importantes y polémicas.

En las Cartas literarias se recogen las que envió a sus amigos y colegas Carlos de Sigüenza y Góngora, José Antonio Calderón de la Barca y Juan de Guevara. En estas cartas se muestra el interés de Sor Juana por la literatura, la ciencia y la cultura en general, así como su admiración por otros escritores, especialmente por Góngora. También se revela su modestia y su sentido del humor.

En las Cartas personales se agrupan las que dedicó a sus familiares, como su madre y su hermana, y a sus íntimas amigas, como María Luisa Manrique de Lara, condesa de Paredes, y María Luisa Gonzaga Manrique de Lara, duquesa de Nocera. En estas cartas se manifiesta el lado más humano y sensible de Sor Juana, su ternura, su lealtad, su generosidad y su pasión.

Las cartas de Sor Juana Inés de la Cruz son una obra maestra de la literatura epistolar, que nos acerca al pensamiento y al corazón de una mujer excepcional, que supo hacer de su celda un espacio de libertad y creatividad. Te invito a leerlas y a disfrutar de su belleza, su sabiduría y su actualidad. Estoy seguro de que no te arrepentirás.