ARITMÉTICA EN EL ÁBACO JAPONÉS, por ÓSCAR ZÚÑIGA MORELLI
El susurro de las maderas sabias: Crónica sobre la aritmética del ábaco japonés de Óscar Zúñiga Morelli
En un rincón del tiempo donde la tecnología aún se medía por el roce de la madera y la agilidad de los dedos, surgió en Chile una obra que desafió la noción misma de la velocidad mental. Aritmética en el ábaco japonés, de Óscar Zúñiga Morelli, no es simplemente un manual de instrucciones sobre un instrumento exótico; es un manifiesto pedagógico y una invitación a redescubrir una herramienta milenaria que, en pleno siglo XX, demostró ser capaz de superar en destreza a las calculadoras eléctricas de su época. El libro nace de una necesidad profunda detectada por su autor: la inexplicable ausencia de datos precisos en las enciclopedias occidentales sobre el Soroban, el ábaco japonés, limitándose estas por lo general a mencionar las variantes china o rusa. Zúñiga Morelli se propuso llenar este vacío informativo con una obra que destaca por su claridad y sencillez, convirtiendo un objeto aparentemente complejo en un aliado indispensable para la aritmética comercial y el desarrollo intelectual de cualquier individuo, sin importar su origen.
La relevancia de este texto reside en su capacidad para democratizar un conocimiento que muchos consideraban reservado exclusivamente para las mentes orientales. El autor desmonta este prejuicio con la contundencia de quien ha comprobado la efectividad del sistema en alumnos de todas las edades, desde niños de nueve años hasta adultos mayores. Al proponer el Soroban moderno —aquel que posee una cuenta en la parte superior y cuatro en la inferior por cada hilera—, Zúñiga Morelli no solo ofrece una herramienta de cálculo, sino que presenta el ZUMOR, un modelo de ábaco perfeccionado y fabricado bajo su propia dirección. El contenido del libro guía al lector a través de un viaje que comienza con la identificación física del instrumento y culmina con la resolución de operaciones complejas, todo bajo una filosofía de aprendizaje que prioriza la solidez del conocimiento sobre la rapidez inicial.
La premisa narrativa de la obra sitúa al lector como un aprendiz frente a un teclado de madera. El conflicto central no es matemático, sino mental: vencer la resistencia al cambio y la dependencia de las "reservas" mentales que suelen entorpecer el cálculo tradicional en papel. El protagonista silencioso es el ábaco mismo, con su marco, sus alambres y sus cuentas deslizantes, que bajo la guía de Zúñiga Morelli cobran vida. El autor describe la interacción con el Soroban de forma casi coreográfica, detallando la posición exacta de los dedos pulgar e índice, que deben actuar con la precisión de un pianista. A medida que el manual avanza, el lector deja de ver fichas de madera para ver unidades, decenas y centenas que se desplazan rítmicamente por la barra acumuladora, transformando el acto de sumar o restar en una experiencia táctil y visualmente gratificante.
Lo más destacado de esta obra es, sin duda, su estilo didáctico y el ritmo pausado pero firme que impone al estudiante. Zúñiga Morelli utiliza analogías poderosas para ilustrar su método, recordándonos que un roble demora mucho más en crecer que un zapallo, pero que la solidez del primero es incomparable. Esta metáfora permea todo el libro: no se debe pasar a la siguiente lección sin haber dominado totalmente la anterior, pues los cimientos endebles de una choza jamás permitirán la construcción de un rascacielos. Este enfoque diferencia al libro de otros manuales técnicos, dotándolo de una dimensión ética y filosófica sobre el valor del esfuerzo y la constancia. Además, el texto incluye detalles curiosos y prácticos que humanizan el aprendizaje, como la recomendación de lubricar las cuentas del ábaco únicamente con polvos de talco, evitando aceites que podrían adherir las piezas entre sí, un consejo que revela la experiencia directa y casi artesanal del autor con su herramienta.
El análisis de los temas tratados muestra una progresión lógica que va desde la formación de cifras simples hasta los complejos sistemas de multiplicación y división. Zúñiga Morelli introduce varios métodos de multiplicación, denominados Sistemas A, B y C, diseñados para adaptarse a diferentes necesidades, como el cálculo de potencias o la revisión de facturas comerciales. En el sistema de división, el autor adopta el método japonés, que destaca por su economía de espacio en el ábaco, permitiendo que el cociente y el residuo convivan en el marco sin generar confusión. Esta ductilidad operativa es la que permitió que en 1956 un ábaco compitiera exitosamente contra una calculadora eléctrica Flandy en Tokio, un evento que el autor cita como el catalizador definitivo para la elaboración de este texto de estudio.
Sobre el autor, Óscar Zúñiga Morelli surge como una figura de dedicación absoluta y curiosidad insaciable. Radicado en Santiago de Chile, dedicó años de estudio solitario para pulir su técnica, apoyándose inicialmente en breves pero cruciales puntos de apoyo proporcionados por personas como Antonio Chiang Chang o Enrique Shinya, quienes le mostraron la efectividad y la anotación básica del instrumento. Su trayectoria no solo fue intelectual, sino también de divulgación, logrando que prestigiosas revistas y periódicos de la época, como Ercilla y El Mercurio, pusieran sus ojos sobre las bondades del ábaco. Zúñiga Morelli no se quedó en la teoría; se convirtió en un fabricante y un maestro, agradeciendo en sus páginas a colaboradores y alumnos, como el joven Jaime de la Barra, cuya capacidad para aprender las cuatro operaciones a los once años confirmó que su método era universalmente accesible. Su obra es, en esencia, el legado de un hombre que creía que la ciencia de los números no debía tener fronteras ni prejuicios raciales.
La biografía de Zúñiga Morelli está íntimamente ligada a la historia del ábaco en su patria, y su texto funciona como una síntesis cronológica de este esfuerzo por modernizar la enseñanza de la aritmética. Los temas recurrentes en su vida —la agilidad mental, la utilidad comercial y la perfección operativa— se reflejan en cada capítulo del libro. Su compromiso con la educación lo llevó a diseñar un manual que pudiera ser utilizado sin ayuda de un profesor, confiando plenamente en la claridad de sus explicaciones y en el interés del lector. Esta fe en la capacidad de autogestión del conocimiento es lo que otorga a Aritmética en el ábaco japonés un valor perdurable, posicionándolo no solo como un libro de texto, sino como un testimonio de una época que valoraba la maestría personal sobre la automatización.
Como valoración final, este libro es una joya para el lector que busca más que simples respuestas rápidas; es para aquel que desea entrenar su mente y encontrar un estado de concentración profunda a través del cálculo manual. Sus mayores virtudes son la impecable estructura lógica, la calidez de su prosa divulgativa y la honestidad con la que el autor comparte sus conocimientos. Gustará tanto a los entusiastas de las matemáticas y la historia de la tecnología como a los educadores que buscan métodos alternativos para fomentar la agilidad mental. En un mundo saturado de pantallas digitales, la propuesta de Zúñiga Morelli de volver al contacto físico con los números resulta no solo refrescante, sino profundamente necesaria. Al cerrar sus páginas, el lector no solo habrá aprendido a operar un Soroban, sino que habrá comprendido que la verdadera aritmética es un camino de disciplina que, bien abordado, menoscaba la rutina y potencia la libertad del pensamiento.