jueves, 7 de noviembre de 2013

DIARIO DE UN SEDUCTOR, DE SOREN KIERKEGAARD









Diario de un seductor es una obra de ficción que forma parte del primer volumen de O lo uno o lo otro, publicado por Soren Kierkegaard en 1843 bajo el seudónimo de Victor Eremita. El libro está escrito en forma de diario íntimo del protagonista, Juan, un joven elegante y refinado que se dedica a seducir a las mujeres por puro placer estético. Su última víctima es Cordelia, una muchacha inocente y virtuosa que se enamora perdidamente de él. Juan emplea toda clase de artimañas para conquistarla, desde cartas apasionadas hasta regalos y citas románticas. Sin embargo, su objetivo no es casarse con ella, sino hacerla sufrir y abandonarla cuando ya no le interese. Juan considera el amor como un juego y una aventura, y no como un compromiso serio y duradero. Su actitud representa el estadio estético de la existencia, según la teoría de Kierkegaard, que se caracteriza por la búsqueda del placer inmediato y la evitación de la responsabilidad. El diario de Juan revela su cinismo, su egoísmo y su falta de escrúpulos, pero también su insatisfacción y su vacío interior. Al final del libro, Juan rompe con Cordelia y le devuelve todas sus cartas, dejándola destrozada. Sin embargo, él mismo reconoce que ha perdido algo valioso y que quizá nunca volverá a encontrar un amor tan puro.

Soren Kierkegaard fue un filósofo y teólogo danés considerado el padre del existencialismo. Nació en Copenhague en 1813 en una familia adinerada y religiosa. Su padre era un hombre muy estricto que le inculcó una profunda sensación de culpa y pecado. Kierkegaard estudió teología y filosofía en la Universidad de Copenhague, donde se interesó por los autores clásicos, la literatura romántica y la filosofía alemana. En 1841 se comprometió con Regina Olsen, pero rompió el compromiso al año siguiente por motivos personales y religiosos. Esta experiencia marcó profundamente su vida y su obra. Kierkegaard se dedicó a escribir numerosos libros sobre temas existenciales, religiosos y éticos, usando a menudo seudónimos y estilos literarios diferentes. Su pensamiento se centró en el individuo, la subjetividad, la libertad, la angustia y la fe. Criticó el racionalismo hegeliano y la superficialidad de la sociedad moderna. Defendió la necesidad de una relación personal e irracional con Dios, basada en el salto de la fe y no en la razón o la tradición. Murió en Copenhague en 1855 a los 42 años.

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