jueves, 5 de junio de 2025

LA DESAPARICIÓN DE MAJORANA, por LEONARDO SCIASCIA

  




Leonardo Sciascia, nacido en 1921 en Racalmuto, un pequeño pueblo de Sicilia, es una de las voces más lúcidas y combativas de la literatura italiana de la posguerra. Hijo de un administrador de azufreras, Sciascia creció entre las contradicciones y la belleza áspera de la Sicilia profunda, un territorio que marcaría para siempre su obra y su mirada crítica. Estudió magisterio en Caltanissetta y dedicó buena parte de su juventud a la enseñanza, pero pronto la literatura y el periodismo lo atrajeron con fuerza. Publicó su primer libro en 1956, “Las parroquias de Regalpetra”, una crónica neorrealista y autobiográfica sobre la vida en su pueblo natal, que ya anticipaba su estilo incisivo y su obsesión por la verdad y la justicia. Sciascia fue también un intelectual comprometido con la vida pública: simpatizó primero con el Partido Comunista Italiano, del que se distanció para adoptar una posición independiente y, más tarde, se vinculó al Partido Radical, llegando a ser concejal en Palermo, diputado europeo y miembro del parlamento italiano. Participó activamente en la comisión de investigación sobre el secuestro y asesinato de Aldo Moro, experiencia que plasmó en uno de sus libros más célebres, “El caso Moro”. Sciascia murió en 1989 en Palermo, dejando una obra que abarca novela, ensayo, teatro y periodismo, y que lo consagró como la “conciencia crítica de Italia”, admirado por su denuncia implacable de la corrupción, la violencia mafiosa y los abusos del poder.

“La desaparición de Majorana” es uno de los libros más fascinantes y enigmáticos de Sciascia, una obra que trasciende los límites del reportaje, la biografía y el ensayo para convertirse en una indagación filosófica sobre el misterio, la ciencia y la ética. El libro parte de un hecho real: la desaparición, en 1938, del físico italiano Ettore Majorana, uno de los grandes genios de la física contemporánea, discípulo de Enrico Fermi y miembro del célebre grupo de “los chicos de la vía Panisperna”. Majorana, a los 31 años, se esfumó sin dejar rastro tras embarcarse en un ferry entre Nápoles y Palermo, dejando tras de sí cartas ambiguas y un enigma que aún hoy sigue sin resolverse. Sciascia reconstruye minuciosamente los hechos, rastrea testimonios, cartas y documentos, y se adentra en la personalidad de Majorana, un hombre brillante, introvertido y atormentado por una sensibilidad extrema ante las implicaciones éticas de la ciencia.

Pero el libro es mucho más que la crónica de una desaparición. Sciascia convierte el caso Majorana en una meditación sobre el papel del científico en la sociedad moderna, la responsabilidad moral ante el poder destructivo de la ciencia y el precio de la lucidez en un mundo dominado por la violencia y la irracionalidad. El autor sugiere que Majorana, consciente del potencial letal de los descubrimientos nucleares, eligió el silencio y la desaparición como acto de rebeldía ética, anticipando las tragedias que la ciencia desencadenaría en el siglo XX. Sciascia, con su prosa precisa y envolvente, va tejiendo una red de interrogantes: ¿es lícito para un científico retirarse del mundo ante el peligro de que su saber sea utilizado para el mal? ¿Es la desaparición un acto de cobardía, de locura o de heroísmo? ¿Dónde termina la responsabilidad individual y comienza la fatalidad histórica?

“La desaparición de Majorana” es también un libro sobre el misterio, sobre la imposibilidad de alcanzar una verdad absoluta y la necesidad de aceptar la duda como parte de la condición humana. Sciascia se sirve de la figura de Majorana para reflexionar sobre el destino, el libre albedrío y el peso de la conciencia. La narración avanza como una investigación detectivesca, pero pronto se transforma en un ensayo literario y filosófico, en el que la búsqueda de la verdad se convierte en una metáfora de la búsqueda de sentido en un mundo opaco y contradictorio.

Entre las citas más memorables del libro, destaca la siguiente: “Majorana no desapareció para morir, sino para desaparecer.” Esta frase condensa la tesis central de Sciascia: la desaparición como elección consciente, como acto de afirmación personal frente a un mundo que empuja hacia la destrucción. Otra cita significativa es: “La ciencia no es nunca inocente.” Aquí el autor señala, con su habitual lucidez, la carga ética que pesa sobre el conocimiento científico, y la imposibilidad de separar la investigación pura de sus consecuencias sociales y políticas. Finalmente, resalta la reflexión: “El misterio de Majorana es el misterio de la conciencia.” Sciascia invita así al lector a mirar más allá del caso policial y a interrogarse sobre los dilemas morales que atraviesan la modernidad.

En suma, “La desaparición de Majorana” es una obra que atrapa y desafía, un libro que se lee como una novela de misterio pero que deja en el lector la inquietud de las grandes preguntas. Sciascia, con su estilo elegante y su mirada penetrante, ofrece una lección magistral sobre la relación entre ciencia, ética y poder, y sobre la soledad del individuo que se atreve a pensar y a elegir. Es un libro imprescindible para quienes buscan no solo una historia apasionante, sino también una reflexión profunda sobre los límites y las posibilidades del ser humano.



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